
No vi al árbol, vi su memoria en el barro.
"Esta serie parte de una premisa que me acompaña: el espíritu no habita en la forma, sino en lo que esta deja al retirarse."
Raquel Alvizures
Encontrarse con la obra de Raquel Alvizures es un aliciente para el alma. En sus imágenes nos reconocemos de inmediato, como si cada escena activara una memoria compartida. A través de pequeños trazos, formas geométricas y personajes de una inocencia contenida, su obra nos transporta a un universo propio y profundamente íntimo.
Esta serie de pinturas habla del árbol de quina como centro de importancia, no solo por ser una especie en peligro de extinción, sino por todo lo que sucedía a su alrededor. Era el lugar de encuentro con los hermanos, los primos y los vecinos; un espacio donde las aves revoloteaban entre sus ramas y los animales encontraban refugio. Todos los caminos conducían inevitablemente a él.
No es solo un árbol: es lugar, encuentro, orientación y refugio. Al reaparecer hoy transformado en pintura, objeto o escultura, la quina se manifiesta como un archivo vivo, cargado de historia personal y colectiva, y como un homenaje a la vida que fue y a la que persiste en la memoria.
Gustavo Martínez
Julio de 2026




















