memento
MAURICIO CONTRERAS-PAREDES
11 de agosto - 1 de septiembre 2016

La muestra nace a partir de un intercambio de ideas que ocurrió en una de las salas de esta misma galería. Durante una visita guiada, uno de los participantes me interrogó sobre mi elección a representar los espacios mentales, de mis sueños y de mi memoria, de una forma tan arquitectónica, lineal y concreta. Los sueños y las memorias, según el, debían ser representadas de manera más abstracta, más fluida, más curva. Es más, dijo en aquella ocasión, cuando los Surrealistas ilustraban los sueños lo hacían de una manera orgánica, sensual, nebulosa. Hasta las películas utilizaban cierto filtro para representar escenas sobre el pasado... descoloridas, confusas, borrosas. En efecto, cros-culturalmente y en la mayoría de los casos los sueños y las memorias son ilustrados de esta forma.

 

Todas las piezas en esta exhibición tratan de romper con la aparente universalidad de esta manera de trasladar los espacios mentales a un plano visual. Valiéndose de la arquitectura, la perspectiva y la línea, evidencian espacios que bien podrían haberse creado digitalmente sin la necesidad de trabajo manual y, de esta forma, llevándolos al extremo de lo concreto; aproximándolos más a una fotografía que a una construcción mental.

 

Alejándose completamente de la suavidad, de la sensualidad de la curva, de la fluidez literal, las pinturas muestran espacios concretos, nacidos de lo 'real', aunque a primera vista no lo parezcan. Al final del día la mente no reproduce lo que hemos visto de una manera imparcial, fotográfica y perfecta; siempre existen pequeños glitches que la mente trata de rellenar con memorias e imágenes pre-existentes. De esta forma, los espacios que he representado se evidencian fragmentados, a partir de la aglomeración, edición, y substracción de múltiples memorias y sueños existiendo simultáneamente en una misma imagen.

 

Las pequeñas obras instaladas horizontalmente una detrás de la otra, que parecieran fotogramas cronológicos de una película, abstraen el espacio hasta su más mínima expresión, pudiendo ser confundidos con mapas aéreos, piscinas con flotadores de colores, o bien, documentos confidenciales que han sido editados para prevenir su lectura.

 

Los dibujos sobre acrílico, partiendo de una infinidad de sketches y dibujos realizados durante un periodo de seis meses automáticamente al momento de despertar, evocan un archivo, donde cada memoria es depositada en una de las innumerables repisas mentales. Reminiscentes de las placas utilizadas en la práctica del grabado, sugieren de una forma indirecta la posibilidad de reproducción de estos espacios mentales, y al mismo tiempo aparentan blue-prints arquitectónicas, indicando como estas arquitecturas se convierten en mapas sobre los cuales es posible edificar el futuro.

 

Finalmente, las esculturas en metal, posiblemente las piezas más sensuales de toda la exposición (aunque contradictoriamente están hechas del material más sólido), evidencian la maleabilidad de estos espacios imaginarios y, a manera de muñecas rusas, donde un objeto es depositado adentro de otro ad infititum, aluden a la transmutabilidad y la simbiosis entre dos o más imágenes mentales.

 

En su totalidad, cada uno de los objetos aquí exhibidos funciona como un memento- un objeto que sirve para recordar o evocar a una persona, un lugar o un acontecimiento. Textualmente la palabra memento es el imperativo del futuro del verbo memini, el cual significa acordarse. De esta manera 'memento' es una orden, que se puede traducir como 'acuérdate!'. Ésta exhibición nace de la acción constante. Es a través de recordar activamente que los objetos encuentran una raison d'etre. Es a través del recordar, que los espacios mentales se mantienen vivos, blindados de la posibilidad del olvido, almacenados en una especie de cápsula del tiempo.

 

Mauricio Contreras-Paredes

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